BREVE ILUSIÓN

A todo sueño sobreviene un despertar, abrigué la curiosidad de tus manos y vi en el alba tu mirada fija en la mía, entonces creí que te quedarías en mi pecho y, sin embargo, me dijo la vida que te vería partir. Una ahogada esperanza me detuvo cuando tomar tu mano quise para decirte “no te vayas”, mas pudo más el temor a que olvidarte no pudiera, así mis versos fueron de silencio y de la más tímida sonrisa, cuando te dije “Adiós”.

Serás aquél guerrero que lucha por una vida alegre, donde reír y disfrutar sea su fin supremo, aquél que buscó en mí el refugio de sus besos y su pasión, y aquél que frente a mi negativa, construyó la epopeya de un mañana. Hermosa epopeya, en la que quise creer cuando la tristeza se dibujaba en mi órbita. Desconozco cuándo fue que creí en ella, cuándo creí en ti. Se debaten aún la confianza y la realidad, terrible, cruda, inexplicable, y el resultado soy yo, la dama de azul.

¿Cuántos más como tú vendrán antes de que mi país sea de rosa otra vez? Pronunciar tu nombre no puedo, recordarte no quiero. Mi emoción fue sincera, y esa sensación me hizo feliz, pasajera felicidad. No es difícil decirte adiós, difícil es aceptar que no te quedarás.

Mis lágrimas tuyas nunca serán, porque tuve mucho de ti en mis fantasías y en tan poco tiempo. Mi ayer está lleno de felicidades más largas. Te dejo ir, segura de que en tu viaje un buen destino hallarás. Adiós, mi guerrero de fantasía. Cuando evoques mi llama, sabrás que por ti fui fuego y no tierra.

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